Si tienes plantas con raíces en tu acuario, el sustrato es la base de todo — y la arena fina es lo más recomendado.
Dale profundidad. Entre siete y diez centímetros es lo ideal. Con menos de cinco centímetros, las plantas van a crecer lento sin importar cuántos suplementos les pongas. Las raíces necesitan ese espacio para desarrollarse y crear su propia capa nutritiva que descompone los desechos y los convierte en alimento para la planta.
Usa arena, no grava gruesa. La arena permite que se forme esa capa anaeróbica donde ocurre toda la magia biológica.
Y una vez montado, déjalo tranquilo. El sustrato profundo no se limpia — su función es descomponer los desechos de forma natural. Cuando lo limpias constantemente, destruyes exactamente lo que las plantas necesitan.
Dale profundidad, dale tiempo, y deja que trabaje solo.